¿El movimiento MeToo tendrá un impacto duradero en los derechos de las mujeres? Cinco meses después de que estallara el escándalo de Harvey Weinstein, la movilización contra la violencia sexual es casi planetaria, pero los desafíos sobre la igualdad de género persisten.
Al margen del MeToo y el TimesUp nacidos en Estados Unidos, otras iniciativas históricas permitieron a las mujeres conquistar derechos en los últimos meses.
Arabia Saudí, único país en el mundo que prohíbe a las mujeres conducir, anunció que estas podrán ponerse el volante a partir del próximo junio. Además, por primera vez, en enero, pudieron entrar en los estadios de fútbol, si bien siguen estando sometidas a un hombre para estudiar o viajar.
En Irán, algunas mujeres desafían públicamente desde diciembre la obligación de llevar el velo en los espacios públicos. “Son pequeños pasos en mundos donde la cuestión de las mujeres está muy controlada”, dijo Christine Mauget, de la agencia francesa de Planificación Familiar, en ocasión del Día Internacional de los Derechos de las Mujeres.
Mauget es optimista debido a la envergadura del movimiento MeToo, pero adelanta que si bien “se ha tomado el buen camino”, “habrá regresiones”. Por ejemplo, en el derecho al aborto y a la contracepción.
“Se habla muy poco del trabajo que se debe hacer antes, sobre los estereotipos y la educación sexual”, lamenta por su parte Véronique Séhier, copresidenta de la agencia de Planificación Familiar.
La filósofa e historiadora del pensamiento feminista Geneviève Fraisse ve en el escándalo Weinstein y sus consecuencias un “catalizador” que “vuelve a plantear la cuestión de la igualdad profesional y económica. Puesto que es en situaciones de dependencia económica que las mujeres son víctimas de violencia”.
Según el Foro Económico Mundial, al ritmo actual la igualdad profesional entre hombres y mujeres no se alcanzará antes de 2234.
