EDUCACIÓN

Menores, un blanco fácil en internet

Menores, un blanco fácil en internet
Menores, un blanco fácil en internet

El mundo digital es un espacio para la interacción sin fronteras, vehículo para la educación, el ocio, los negocios y el desarrollo. Pero también tiene su “lado oscuro”. Por sus características –facilidad de acceso, el anonimato que ofrece, la “libertad” para expresarse, los límites difusos de la privacidad– y por la diversidad de medios sociales y dispositivos que hay, también favorece la comisión de delitos de índole sexual. Y los menores de edad son un blanco fácil.

En internet, niños y adolescentes pueden exponerse a contenidos inapropiados y conocer “amigos”, que pueden ser depredadores sexuales que crean perfiles falsos o se hacen pasar por alguien de la misma edad que comparte sus gustos y problemas, para ganarse la confianza de los menores. Más adelante, pueden incitarlos a tomarse fotos o videos eróticos y enviárselos. Algunos buscarán un encuentro personal, que puede terminar mal.

CONFIANZA Y ABUSO

En Panamá, la Comisión Nacional para la Prevención de los Delitos de Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes (Conapredes), atiende temas que derivan del uso tecnológico, como el grooming, extorsiones producto del sexting y la pornografía infantil, así como la promoción de estos actos a través del turismo sexual de niños, niñas y adolescentes.

El Código Penal castiga a los explotadores con penas severas, pues atentan contra la libertad e integridad sexual de los niños, niñas y adolescentes, indica la secretaria ejecutiva de Conapredes, María Amelia Pella, y agrega que “los menores de edad requieren educación y capacitación para aprender a cuidarse y ser alertados sobre modalidades como el grooming y el sexting”.

El grooming es el conjunto de acciones que realiza un adulto para hacer amistad con un menor en la red y obtener satisfacción sexual. “Estas acciones pretenden, mediante engaños, enganchar emocionalmente al menor, obteniendo un control sobre sus actos, para poder perpetrar el delito mediante el propio acto sexual, o el uso de pornografía infantil”, detalla Pella.

El sexting es el envío de mensajes o imágenes eróticas a través de redes sociales o aplicaciones de mensajería.

Según la compañía de seguridad informática ESET, cuando se comparte esta información, se pierde el control sobre las fotos o videos, que incluso pueden ser difundidos de forma viral en internet. La filtración no solo puede darse cuando una de las partes involucradas comparte la información. Las personas no están exentas de que el contenido sea extraído de su dispositivo, sin su consentimiento.

Cuando un menor de edad practica el sexting, puede ser extorsionado, es decir, se le amenaza con difundir fotos de desnudos o en actividades sexuales. “Las consecuencias son múltiples”, expresa Pella, porque “un alto porcentaje de ellos no son capaces de afrontar la situación, entrando en la dinámica que desea el acosador”.

 

CONTRA EL DELITO, ORIENTACIÓN

 

Menores, un blanco fácil en internet
Menores, un blanco fácil en internet

Los niños y adolescentes se enfrentan a varias amenazas al navegar o jugar en internet, a través de las redes sociales y en otras plataformas a las cuales pueden acceder desde un teléfono móvil.

Hay individuos que mienten sobre su identidad y su vida, aparentan ser otras personas e intentan entablar contacto con menores de edad en comunidades de juegos online, salas de chat o redes sociales.

Los menores, por su parte, pueden sentirse más cómodos compartiendo detalles de su vida personal a través de una pantalla que en la vida real, aunque sea con una persona desconocida, que bien puede ser un abusador.

A medida que más chicos utilizan dispositivos personales como teléfonos móviles, tabletas y consolas de videojuegos, para los padres puede ser un reto mayor monitorear la actividad de sus hijos en el mundo digital.

En este entorno, además del grooming, el sexting, el chantaje y la exposición a contenidos violentos o pornográficos, el cyberbulling o ciberacoso es otra amenaza.

Este consiste en victimizar a una persona con difamaciones, creación de perfiles falsos en las redes sociales, ataques a su reputación o robo de información para afectarla.

La compañía de seguridad informática ESET aconseja conversar con los hijos acerca de sus hábitos de navegación y las personas con las que se relaciona en los  chats, programas de mensajería instantánea o redes sociales, y hablarles sobre los riesgos que acechan en la red y la existencia de personas con malas intenciones.

“Los padres deben involucrarse con los docentes, estar atentos a situaciones como el ciberacoso, y establecer una relación de confianza que permita a los chicos consultarles en caso de sufrir un incidente en el mundo físico como en el digital”, indican.

La secretaria ejecutiva de la Comisión Nacional para la Prevención de los Delitos de Explotación Sexual de Niños, Niñas y Adolescentes (Conapredes), María Amelia Pella, señala que la prevención empieza en casa.

“La familia es el primer anillo de seguridad de los menores de edad”. Añade que hay que sumar esfuerzos con los docentes, escuelas, grupos juveniles, cívicos o religiosos para replicar información y capacitaciones sobre estos temas.

Jaime Blanco, vicepresidente de estrategia de la empresa CLA Direct y miembro de la junta directiva de la Cámara Panameña de Tecnologías de Información, Innovación y Telecomunicaciones (Capatec), también considera que es fundamental la educación sobre estos temas en las escuelas.

Además, que los padres deben ejercer una paternidad responsable, fomentando los valores y principios en casa y trabajando con controles, no solo tecnológicos, sino también poniendo límites o acordando reglas con los hijos sobre el uso de los dispositivos.

Por ejemplo, no permitir que un chico se vaya a la cama con una tableta y se desvele hasta las tres de la madrugada cuando al día siguiente debe ir a la escuela.

CONSEJOS PARA LOS PADRES

1. Hacer hincapié en la privacidad. Se recomienda que los padres de familia tengan conversaciones con sus hijos sobre la importancia de la privacidad, que va desde los datos personales hasta fotografías íntimas.

2. No dejar que el menor pague su propia cuenta del móvil. Esto le da al menor de edad una falsa sensación de adultez.

3. Evitar que los menores tengan computadoras o portátiles en su habitación. Ubicar una computadora en un área pública previene comportamientos derivados del exceso hormonal e influencia de páginas de contenido explícito, advierte la Conapredes.

4. Hablar con los menores sobre sexting. Aun cuando no sean ellos los que toman las fotos, podría llegar a sus manos una foto de un tercero. Si es el caso, lo mejor es abstenerse de reenviarlas.

Además, lo mejor es evitar solicitar imágenes explícitas y es buena idea hacerles ver los riesgos que existen si la foto de su novio o novia cae en las manos equivocadas.

5. Hacerles ver que en algunas jurisdicciones el intercambio de fotos explícitas, donde aparecen menores de edad, es considerado como pornografía infantil y penado por la ley.

Esto es independientemente de si las fotos fueron tomadas con consentimiento o no de la persona que aparece en ellas; el intercambio y el reenvío de las fotos de este tipo es considerado un delito.

ESET Latinoamérica recomienda, además, utilizar herramientas de control parental, que permiten supervisar cuánto tiempo pasan los menores en línea con su equipo, bloquear su uso durante los horarios de clase, filtrar contenidos que no sean aptos para su edad y habilitar o deshabilitar el uso específico de aplicaciones (videojuegos o reproductores multimedia) para evitar la distracción mientras estudian.

El uso de una  webcam  debe ser controlado, intentando evitar que los menores la utilicen para comunicarse con desconocidos.

También es aconsejable que los menores de edad no compartan fotos en las redes sociales con la opción de geolocalización activada, o que indiquen hacia dónde salen y hacia dónde van.

Para más información, puede visitar el sitio https://www.digipadres.com.

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