La casa alemana Jil Sander apostó por la sobriedad y el minimalismo en su nueva colección presentada en la Fashion Week de Milán.
La calma regresó a la pasarela de la ciudad italiana horas después del ambiente festivo del desfile de Bottega Veneta. Los diseñadores de Jil Sander, Luke y Lucie Meyer vistieron a sus modelos con largas túnicas blancas o beis. “No nos interesan en absoluto los excesos”, explicaron los dos creadores.
La pareja aseguró que no le importan las tendencias. “No creo que hagamos todo esto teniendo en cuenta lo que ocurre [en la moda]. Lo hacemos en función de lo que nos gusta y de lo que sentimos justo ahora”.
Mientras que Bottega Veneta presentó su propuesta con joyas, flecos y largos vestidos recubiertos de botones como si fueran piedras preciosas.