Grupos armados y cazadores furtivos ejercen una “enorme presión” sobre las especies salvajes, especialmente elefantes, en las zonas protegidas de África central, aprovechando la inestabilidad que reina en la región.
Según un informe de la oenegé Traffic, que se centra en tres parques nacionales en los confines de la República Democrática de Congo y de la República Centroafricana, la “caza furtiva está extendida en toda la región y sus principales autores son grupos armados no estatales, actores estatales, ganaderos armados y cazadores furtivos independientes”. Estos actores ejercen “enorme presión sobre las poblaciones de especies salvajes en estas zonas protegidas”.
