El alcalde de San Francisco dice que no sabe de qué se trata. La policía afirma que no entra dentro de su jurisdicción. Y los investigadores del Gobierno se comprometieron a no revelar nada.
Google está levantando una estructura de cuatro plantas en el corazón de la bahía de San Francisco, pero se las ha ingeniado para rodear el proyecto de un manto de secreto al construirlo en barcazas y no en tierra firme, donde las empresas están obligadas a obtener permisos y revelar sus planes.
A medida que avanza, la obra genera más curiosidad. El proceder de Google con su proyecto en Treasure Island parece legal. Pero el misterio en torno al edificio flotante da lugar a todo tipo de rumores e inquietudes.
Expertos en cuestiones de privacidad dicen que el tiro puede salirle por la culata, porque los residentes del Silicon Valley cuidan con mucho recelo las bahías.