Las calles de Shanghái se transforman a veces en pasarelas de desfiles de moda canina, con un caniche con un vestido rosa, otro con las orejas teñidas de azul o un pomerania con impermeable y zapatillas, símbolo del rápido desarrollo de la clase media en China.
La posesión de animales de compañía, antes prohibido por el régimen comunista que lo consideraba una deriva burguesa, causan furor en China, país que contaría con unos 100 millones de mascotas oficialmente declaradas a las autoridades, perros en su gran mayoría.
La reciente pasión de los chinos por los animales se traduce en dinero contante y sonante: el sector genera un volumen de facturación de más de 15 mil millones de dólares, con un crecimiento esperado del 20% al año.
Al menos, el 40% de los puntos de venta de productos de mascotas ofrecen ropa para animales.