Jonathan Demme, el ecléctico y entusiasta director detrás de las cintas galardonadas con el Óscar de El silencio de los inocentes y Filadelfia, así como responsable del aclamado filme sobre los Talking Heads Stop Making Sense, murió a los 73 años.
Demme falleció en su apartamento de Nueva York rodeado por su esposa Joanna y tres hijos. Demme murió por complicaciones de cáncer de esófago.
El silencio de los inocentes, el thriller de 1991 protagonizado por Anthony Hopkins como Hannibal Lecter y Jodie Foster como una oficial del FBI, lo llevó a la fama.
La película arrasó en los Óscar, a Demme le dio la estatuilla de mejor director, a Hopkins y Foster de mejor actor y actriz, respectivamente, y finalmente se llevó el gran premio de mejor película.
Sin embargo, El silencio de los inocentes era una rareza en su filmografía, que incluía comedia, drama y música con filmes como Something Wild, Rachel Getting Married y Neil Young Trunk Show.
Filadelfia, protagonizada por Tom Hanks y Denzel Washington, fue la primera gran película de Hollywood en confrontar la crisis por el sida en la década de 1990. Le valió un Óscar a Hanks como mejor actor y a Bruce Springsteen por la conmovedora canción original Streets Of Philadelphia.
En 2016 estrenó su última película de conciertos: Justin Timberlake and the Tennessee Kids en Netflix.
