Las mujeres de Arabia Saudita salieron a conducir ayer domingo, poniendo fin a la última prohibición del manejo femenino de automóviles que quedaba en el mundo, vista desde hace tiempo como un emblema de la represión contra las mujeres en el reino musulmán, profundamente conservador.
“Es un día hermoso”, dijo la empresaria Samah al-Qusaibi, mientras recorría la ciudad de Khobar poco después de la medianoche, ante la mirada de la Policía.
El fin de la prohibición, ordenado en septiembre pasado por el rey Salman, es parte de las amplias reformas impulsadas por su poderoso hijo, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, en un intento por transformar la economía del principal exportador de petróleo del mundo y abrir su cerrada sociedad.