La protagonista de la novela A Lupita le gustaba planchar (Suma de Letras) es una mujer policía que observa cómo un sector de México cae dentro del torbellino de la corrupción. Ella, solitaria, alcohólica y con otros dolores que la atormentan, investiga el asesinato de un político en Iztapalapa.
Lupita, como típico personaje de la novela policíaca, se enfrenta a ese enemigo oculto que es el narcotráfico y los funcionarios sin nobleza. Una trama bastante distante de las historias románticas que hicieron famosa a Laura Esquivel como Agua para chocolate (1989), La ley del amor (1995) e Íntimas suculencias (1998).
Más allá de la descomposición social de su país natal, Esquivel opina, en exclusiva para La Prensa, que el gran tema de su nueva obra es la desintegración en general, tanto la que ocurre a lo interno de las familias como aquella en la que los gobiernos y la sociedad civil global se alejan de los ciudadanos, en especial de los más pobres, a los que deberían proteger por encima de todo.
