Es domingo por la tarde en El Chorrillo y Ahmed Arosemena se prepara para ir al campo de fútbol. Cumplirá 27 años dentro de unos días y su madre, Deysi Torres, volverá a llorar como en todos sus cumpleaños. “Ella recuerda para esta fecha todo lo sucedido con la invasión”, dice, sereno, Ahmed.
Deysi estaba embarazada cuando el barrio comenzó a desmoronarse debido a las bombas y ráfagas de balas producto de la intervención norteamericana denominada Causa Justa, que irrumpió el 20 de diciembre de 1989 en El Chorrillo en contra de las Fuerzas de Defensa de Panamá lideradas por Manuel Antonio Noriega.
Faltaban dos semanas para que Deysi diera a luz. La tragedia la sorprendió corriendo fuera de casa, tropezando con cadáveres en las calles y tratando de no soltar a sus dos hijas para ponerlas a salvo. “Las luces de bengala cubrían el cielo y mientras yo avanzaba veía a niños perdidos, llorando, llamando a sus mamás y otras mujeres desesperadas buscando a los suyos”, relata Deysi, ama de casa, de 54 años. “La gente salió en estampida, aunque nadie sabía qué estaba pasando”, rememora.
Encontró resguardo en la iglesia Cristo Rey. Pernoctó allí el 21 de diciembre. Al día siguiente sintió los dolores de parto desde temprano y la llevaron cargada al Hospital Santo Tomás donde alumbró de modo natural a su hijo Ahmed.
De su estadía en el hospital, Deysi no conserva ningún recuerdo, más que su salida para trasladarse de vuelta al hogar, una barraca cuya planta baja no había sido destruida. Recorrió desde el hospital hasta su barraca, en calle 20 de El Chorrillo, acostada en una camilla y con su hijo en brazos, debido a que las ambulancias del nosocomio estaban averiadas.
“No había carro, bus, no había nada. Lo único que encontramos fue una camilla”, dice la mujer del medio usado por sus familiares para ayudarle a transportarse.
Este año su hijo, a quienes muchas vecinas en el barrio apodaron “Ahmedcito, la causa justa”, llega a los 27 años. “Pienso que la invasión no fue necesaria, las cosas se pusieron feas después de 1989. Antes se podía salir sin miedo, ahora no. Hay mucha violencia”, dice la mujer.
Otras mujeres embarazadas como Deysi no corrieron con la misma suerte de salir ilesas o sobrevivir con sus hijos de aquella llamada Operación Causa Justa, atestiguan residentes de la comunidad.
