En la bahía de Hiroshima, Japón, se encuentra la isla Itsukushima, también conocida como Miyajima, hogar del Santuario Itsukushima que es Patrimonio de la Humanidad.
Según cuentan los locales, anteriormente se tenía prohibido la entrada a la isla ya que era un lugar sagrado, y aunque ahora esté abierta para el público, todavía conserva el misticismo y un aire de paz propio de un sitio fantástico.
Los ciervos son los encargados de recibir a quienes van desembarcando del ferri - aunque procure no descuidar ninguna pertenencia porque el precio que exigen estos “guías” locales es comerse cualquier cosa que encuentren - y mientras sus calles se van mostrando amigables, es sencillo perderse entre su mezcla de naturaleza, historia y creencias.
De sus puntos de interés se puede hablar mucho, sus templos, tiendas, restaurantes y áreas verdes, pero es difícil describir el sentimiento de armonía que encontrará en cada uno de estos puntos.
Ya sea que llegue por un viaje planeado o por simple casualidad, puede tener la seguridad de que la isla Itsukushima no lo dejará ir sin una sonrisa.









