La Navidad llegó ayer a la Estación Espacial Internacional, gracias a Japón.
Una nave de carga japonesa atracó en el laboratorio orbital luego de una travesía de cuatro días. La cápsula Kounotori (cigüeña blanca) llevaba unas cinco toneladas de alimentos, agua, baterías y otras provisiones, además de regalos de Navidad para los dos estadounidenses, tres rusos y un francés.
El comandante estadounidense Shane Kimbrough y el tripulante francés Thomas Pesquet usaron el brazo robot para aferrar la cápsula. Los controladores aéreos en Japón y Houston aplaudieron, y algunos japoneses hicieron la reverencia.
Kimbrough dijo que la tripulación estaba “verdaderamente emocionada” de recibir la carga y transmitió gracias a todos.
“La nave es hermosa y su desempeño fue impecable”, aseguró.
Hace apenas dos semanas, una nave de carga rusa destinada a llegar a la estación se destruyó poco después del despegue y uno de los principales proveedores de NASA, SpaceX, no está en condiciones de volar. De ahí que el envío japonés provocara tanto alborozo.
