Está escrito con la letra grande y redonda de los niños. Tiene dibujadas flores de colores, árboles, ríos y rascacielos, pero a pesar de la inocencia que aparentan sus páginas, el libro esconde una dura realidad.
“Mi mamá me mandó traer porque en mi país me dispararon en la pierna derecha”, escribió Jocsan Hernández, de 13 años, en tinta morada.
“Estuvimos durmiendo en un bosque sin comida por tres días”, escribió Elmer Rivera, de la misma edad.
“Yo me vine porque las maras me querían secuestrar”, escribió Ezequiel Banegas, de 11 años.
Estas y otras historias fueron plasmadas en papel por un grupo de niños centroamericanos que asiste a la East Middle School, en el poblado de Brentwood, en las afueras de Nueva York.
La mayoría de los 20 estudiantes huyó de la violencia de las pandillas en sus países de origen solo para acabar en el corazón de Long Island, una zona que ahora es testigo de esa misma violencia a manos de la pandilla MS-13.
La idea del libro surgió cuando los estudiantes empezaron a hablar un día en clase sobre su reciente experiencia como inmigrantes. “Fue una sesión de terapia en grupo que acabó convirtiéndose en este libro”, dijo María Mendoza, su profesora.
Las historias de los estudiantes, escritas en español, fueron recopiladas en el libro escolar que narra la vida en Honduras o El Salvador, con padres que son extorsionados por pandillas.
La esperanza y los sueños también están presentes en el cuaderno de 88 páginas, titulado “Por un mejor futuro”.
