La emoción que lo había embargado hace unos meses desapareció y llegó de pronto el temor. El acostumbrado uniforme quedó atrás. Hoy, unas zapatillas, un jeans y un suéter le acompañan. Se enfrenta a una nueva etapa importante de su vida: la universidad.
Los compañeros, los profesores y el horario son diferentes, dice Jonathan Bernal, quien hace dos meses empezó a estudiar enfermería.
“Aunque ya estoy adaptándome al cambio, confieso que las primeras semanas fueron difíciles. Personas nuevas y profesores con metodologías distintas, entre otras novedades”, comenta mientras sostiene un cartapacio.
¿Qué cambios experimenta un adolescente en su paso de la escuela secundaria a la universidad?
Se trata de una transición normal y útil para el crecimiento personal de cada quien, señala la psicóloga y profesora universitaria Lineth Sánchez.
Estos cambios conllevan ajustes en el aspecto familiar y social del estudiante, agrega Sarah Sasso, psicóloga clínica especialista en terapia individual, familiar y de pareja.
Son experiencias que impactan a los jóvenes, pues llevan en sus hombros la llave de su vida adulta.
Variación en el sistema metodológico pedagógico; más competencias; un ambiente diferente; y lograr cierto grado de autonomía, son algunos de los retos a los que deben hacer frente, menciona Sánchez.
Además, se insertan en espacios donde hay otras personas mayores que ellos y así amplían sus radios de amigos con diversas experiencias de vida, añade Sasso.
Algunos experimentan la ansiedad porque han escuchado de sus familiares u otros amigos la famosa frase: “la universidad es dura”, y parten con preocupaciones que pueden terminar en tensiones o problemas psicosomáticos, señala el psicólogo Dimas Villarreal.
No obstante, el profesor universitario Carlos Pérez considera que el cambio no debe ser tan drástico.
Si los muchachos saben lo que quieren hacer con su carrera y futuro, entonces por lo general se van a adaptar rápido.
A parte que los chicos de ahora cuentan con herramientas tecnológicas que les sirven de apoyo para las tareas que de una manera u otra les ayudan a sobrellevar mejor este proceso.
El sistema de calificación y el no tener que hacer ejercicios o parciales todos los días son algunas de las novedades.
A pesar de estos desafíos, no deja de ser una transición bella y necesaria, comparten los expertos.
¿A qué otros retos se enfrentan estos chicos? ¿Qué papel juegan los padres en esta situación?
