Yves Saint Laurent pasó a la historia como el diseñador del siglo XX que transgredió los códigos para ofrecer el poder a la mujer. Ahora París abre las puertas de la casa de costura donde confeccionó su revolución.
El nuevo museo, ubicado en un palacete con grandes ventanales situado en una esquina de la lujosa avenida Marceau, invita a sumergirse en el mundo de la alta costura, en una época en que las mujeres acaudaladas encargaban prendas a la medida para cada ocasión del día.
Entre 1974 y 2002, Saint Laurent diseñó en sus diferentes salas las colecciones que transformaron para siempre el vestuario femenino. Y fue su excompañero y cofundador de la firma, Pierre Bergé, fallecido este mismo mes, quien se empeñó en convertir estos históricos recovecos en un museo.
También Marrakech, ciudad en la que el diseñador francés nacido en Argelia vivió largas temporadas hasta su muerte en 2008, abrirá el próximo 19 de octubre un museo en su honor.
Saint Laurent, convertido en el director artístico más joven del mundo cuando con 21 años asumió ese cargo en Dior, creó su propia marca junto a Bergé cuatro años después, en 1961. La firma de alta costura lo había despedido un año antes, tras seis colecciones, cada cual más vanguardista.
La ascensión de Saint Laurent fue fulgurante. En 1972, otro ícono revolucionario de aquellos años convulsos, Andy Warhol, lo inmortalizó con cuatro retratos serigrafiados, que abren la visita al museo. La famosa cita de Bergé, “Chanel dio la libertad a la mujer, Saint Laurent le dio el poder”, se hace enseguida patente con la exposición de las cuatro principales prendas que el diseñador creó para la mujer, apropiándose de los atributos del vestuario masculino.
El esmoquin, la chaqueta sahariana, la gabardina y el mono fueron constantes en sus colecciones, de las cuales se conservan unas 7 mil prendas de alta costura. Solo unas 50 están expuestas en el museo, que las irá cambiando para preservar los tejidos, demasiado sensibles a la exposición a la luz.
