Omar Jaén Suárez es en Latinoamérica uno de los pocos geógrafos titulados a nivel de doctorado. Su obra 500 años de la cuenca del Pacífico hacia una historia global es un ensayo de relieve internacional publicado en España por Ediciones Doce Calles en 2016.
El Pacífico es el océano más grande del planeta; 175 millones de kilómetros cuadrados ocupan la tercera parte de su superficie, los cuales cubren los litorales más importantes de Asia, América, Australia y Oceanía. Singapur con el estrecho de Malaca y el Canal de Panamá son las estratégicas entradas. Malaca es el paso natural y el Canal de Panamá la vía artificial.
La ciudad de Pedrarias (1519) es la primera urbe europea en Tierra Firme de cara al Mar del Sur de Balboa (1513). La ciudad de Panamá es el eje de las exploraciones y conquista de Centro y Sur América.
Panamá es la reina del Pacífico americano, capital del mundo de acuerdo a la Carta de Jamaica (1815) de Simón Bolívar, y en la actualidad la principal ruta de navegación comercial del siglo XXI. Fernando de Magallanes y Sebastián Elcano (1519-1522) son los primeros europeos en realizar el periplo de la circunnavegación oceánica.
EL DEVENIR
La inmensidad acuática cubre la mitad líquida del planeta; en el Pacífico todo es descomunal; allí están las fosas oceánicas más profundas. El área sísmica, el mayor y más activo cinturón de fuego, da origen a terremotos, tsunamis y maremotos.
El dominio insular supera las 30 mil islas con importantes archipiélagos. El continente australiano sobresale por su área singular y diversa. Las corrientes oceánicas, el sistema de vientos, los mares interiores y el efecto de las mareas determinan el modo de vida de las comunidades humanas allí establecidas. Los núcleos urbanos de sus litorales son los más poblados del planeta.
Los países, Estados y territorios con riberas en el Pacífico son 53. España, del siglo XVI al XVIII, controla las costas. Estados Unidos a finales del siglo XIX al XX ejerce su dominio, y China surge hoy como la potencia emergente que llevará su bandera en el vasto océano.
El devenir de la gigantesca masa de agua resalta la presencia de Portugal, el Reino Unido, Francia, Japón, las dos Coreas y Rusia. La bomba atómica (1945) usada por primera vez en el Japón, pone fin a la Segunda Guerra Mundial.
El Galeón de Manila de 1573 a 1815 hace la gran ruta del tornaviaje entre las Filipinas y México.
España inicia la globalización económica con la autopista oceánica. El clavo, canela, pimienta, sedas, terciopelos, rasos, tafetanes, copra, cuerdas, cerámica, porcelana, lacas, oro en filigrana, joyas, maderas labradas, ámbar, harina, espadas de acero y azogue para las minas nos llegan del Oriente.
América envía monedas y lingotes de plata para la monetización de la economía asiática. Acapulco, Panamá y el Callao triangulan un intercambio floreciente.
La geopolítica del orbe gira en torno al Pacífico, inicialmente es un lago español, luego estadounidense y pronto un lago chino.
La mundialización de la economía genera un orden internacional multipolar. El Pacífico con los puertos más importantes del mundo, registra en Panamá la mayor parte de la flota marítima que navega en todas las latitudes. El Canal ampliado hace de nuestro país la ruta más favorecida del comercio globalizado.
El proteccionismo de Donald Trump y el aislacionismo que promueve favorece a que el Celeste Imperio ejerza en el futuro próximo la hegemonía oceánica. Trump desconoce a los tigres asiáticos: Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong y Singapur, así como el valor del Pacífico y su relevancia en la comunicación y transporte mundial.
La monumental obra de Omar Jaén Suárez tiene 637 páginas, 250 de texto, ilustrada con más de 800 imágenes, muchas inéditas. El formato es funcional, con papel laminado y didácticamente redactada; son ocho capítulos, uno de ellos trata de la conquista y la evolución cultural y espiritual en todas las sociedades de la cuenca del Pacífico durante cinco siglos y de las expediciones científicas de la Ilustración hasta el siglo XIX.
El libro es de referencia obligada en la Cancillería y de estudio permanente en las universidades para comprender la geopolítica de una región que determina la paz, seguridad y desarrollo comercial del siglo XXI.
Panamá, sin explicación alguna, no pertenece a la Alianza del Pacífico y tampoco tiene relaciones diplomáticas con la China Popular, la potencia que hará de esa masa oceánica el espacio geopolítico más importante del siglo XXI.
