Por segunda vez, el restaurante italiano Osteria Francescana, del chef Massimo Bottura, se alzó como “el mejor del mundo” en una gala celebrada en la ciudad española de Bilbao, que también distinguió a establecimientos de Perú, México y Chile.
Osteria Francescana sucede al neoyorquino Eleven Madison Park, del chef suizo Daniel Humm, que el año pasado encabezó la lista The World’s 50 Best elaborada por la revista británica Restaurants, y en esta edición quedó en 4ª posición.
“Mi primer pensamiento va a mi equipo en Módena, en Florencia”, dijo al recoger el premio Bottura, ganador también en 2016. “Esto es una cosa sorprendente, es algo que hemos construido juntos”, añadió dirigiéndose a los chefs presentes en la ceremonia este cocinero que se atrevió a reinterpretar las recetas tradicionales de la cocina italiana.
En segunda posición de esta controvertida, pero influyente lista, quedó el español Celler de Can Roca, de la ciudad catalana de Gerona y ganador en 2013 y 2015. La tercera fue para el francés Mirazur, del chef argentino Mauro Colagreco.
Además, se entregó un premio en reconocimiento a su trayectoria al chef peruano Gastón Acurio, que a sus 50 años ha sido uno de los grandes promotores de la cocina de su país en el extranjero.
Formado en Le Cordon Bleu de París, su principal restaurante es Astrid y Gastón, que abrió en Lima en 1994 con su mujer alemana, y que en la lista de este año perdió seis posiciones, pasando del número 33 al 39.
México metió dos establecimientos justo después del Top 10: Quintonil (11º) y Pujol (13º). Buen desempeño tuvo el chileno Boragó, del chef Rodolfo Guzmán, que desde el año pasado escaló 15 puestos, hasta el 27.
Por su lado, el francés Cédric Grolet fue elegido “mejor pastelero“, por su labor en el establecimiento Meurice, en París. Y el galardón a “la mejor mujer chef”, en una gala muy masculina, fue para la británica Clare Smyth, del restaurante Core.
La lista 50 Best ha recibido críticas en los últimos años por chefs que la consideran menos rigurosa que la lista Michelin y ven con sospecha a sus patrocinadores del sector alimentario.
