Pacheco, amor y naturaleza

Pacheco, amor y naturaleza
AP/REUTERS.

La muerte ha decidido este inicio de año atacar de frente a los poetas latinoamericanos de alto vuelo.

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Pacheco, amor y naturaleza

Hace unas semanas fue el argentino Juan Gelman y ahora fue el turno del mexicano Emilio Pacheco, quien cerró sus ojos para siempre el domingo pasado.

Los versos de Pacheco eran existencialistas y románticos, luminosos y casi siempre cálidos.

Sus poemas hablaban de amores que nacen en el alma como flores en el bosque, de soledades que acompañan cuando ya no escuchas la voz del ser amado, de ríos que traen promesas de un mañana cargado de comienzos, de mares que salvan del hastío, de miradas que asfixian o causan agonía, de silencios que antes fueron relámpagos y de noches que son la estancia para que los besos reemplacen las palabras.

Sus poemas, llenos de esperanza y anhelos, estaban hechos de naturaleza vibrante y esplendorosa, donde siempre estaban presentes las lluvias, los campos, los peces, las aves, el aire fresco, los rosales y las mañanas soleadas.

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