Con un potente relato rodado en una favela de Río de Janeiro, Pacificado hizo historia el pasado sábado al convertirse en la primera película brasileña en alzarse con la Concha de Oro a mejor película en el Festival de San Sebastián.
La cinta dirigida por el estadounidense Paxton Winters y producida por su compatriota Darren Aronofsky -Requiem for a Dream, Black Swan-, fue la gran ganadora de la noche al conseguir también los premios a mejor actor, para Bukassa Kabengele, y mejor fotografía, para Laura Merians.
Favorito del jurado encabezado por el director irlandés Neil Jordan, el largometraje muestra las pugnas de poder dentro de un grupo criminal en una favela de Río, pero ese conflicto es un pretexto para humanizar la deprimida zona resaltando las relaciones de sus habitantes.
La cinta fue rodada en el Morro dos Prazeres, donde vive el director Paxton Winters, quien colaboró con sus habitantes para poder hacer la película, filmada en condiciones muy complicadas en medio de tiroteos e incursiones de la policía.
De hecho, al aceptar el trofeo Winters agradeció a los habitantes de la favela “que me enseñaron lo que es una verdadera comunidad y que hicieron la película para nosotros”.
Pacificado competía en Sección Oficial contra otras 15 producciones, entre ellas la mexicana Mano de obra, la chilena Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, la estadounidense Blackbird y la portuguesa Patrick.