La artista panameña Lineth Márquez vive en Madrid, España, desde hace más de una década, pero sus pinturas son un claro homenaje al país que le vio nacer.
En su obra son constantes los estallidos cromáticos que dotan de energía y fuerza al cuadro.
“Me han dicho que soy muy arriesgada con los colores, pero yo no les temo”, explica en conversación con este periódico.
En efecto, el uso del color es una de las claves de su creación.
En sus cuadros abundan los contrastes rojos y verdes con sus respectivas degradaciones, porque según la psicología del color, el rojo atrae rápidamente la atención y evoca emociones fuertes, mientras que el verde se asocia a la salud y a la paz.
Lineth detalla que suele pintar horizontes de colores como parte de su inspiración.
“Están presentes en la mayoría de mis pinturas como un recuerdo permanente de los dos mares que bañan nuestra tierra”, resalta.
Cada una de sus pinceladas es una recreación de un mundo mágico donde la naturaleza tiene un papel protagonista.
Los amaneceres brillantes, la luna blanca y grande que muestra todo su esplendor, las flores y el agua purificadora, son constantes en su obra.
EL CREADOR
“Doy mucha importancia al Creador, aquella fuerza superior que nos acompaña, la fuente infinita de sabiduría que percibimos, a la que debemos mantenernos conectados con nuestros pensamientos y fe para hacer de este un mundo mejor”, explica.
No es una casualidad que las protagonistas de sus cuadros sean mujeres.
Cuando esta panameña licenciada en marketing empezó a descubrir el arte europeo se sintió “más impactada por las obras de pintores de la antigüedad, en las que plasmaban la belleza femenina, el rol de la mujer en todas sus facetas”.
En sus cuadros también hay espacio para los últimos.
Su pintura es la exaltación de la importancia de las etnias y las costumbres ancestrales indígenas.
“En mis temas generalmente trato de crear conciencia sobre la discriminación racial, la desigualdad, procuro mostrar la riqueza que existe en la gente humilde, plasmar el mágico momento en que una indígena amamanta a su bebé, o resaltar la libertad de usar trenzas, exaltar el cabello de los afrodescendientes y la belleza que existe en la naturaleza de cada ser humano, tal cual sabiamente los ha creado la sabiduría divina”, subraya.
ESFUERZO
Antes del lanzarse a agarrar el pincel, Lineht hace un sesudo estudio previo de lo que quiere trasmitir y lo materializa aplicando un lenguaje corporal muy expresivo en las protagonistas de sus cuadros para propiciar diferentes estados de ánimo en el espectador.
“Detrás de cada una de mis obras hay muchísimo esfuerzo, horas de práctica, infinidad de noches de desvelo, intentando plasmar una mirada al insistir en captar una expresión creíble, al darle realidad al horizonte o estudiando cómo aplicar los brillos y las sombras”, defiende.
El pasado viernes se inauguró en una galería de arte de la capital española una exposición con parte de sus obras más recientes titulada “Destellos de mi alma” que podrá visitarse hasta finales de este mes.





