La opulenta residencia del destituido presidente, Viktor Yanukovych, siempre fue un secreto bien guardado y un símbolo de la supuesta corrupción en el Gobierno ucraniano, pero el sábado llegaron miles de personas a visitar el complejo luego de que el mandatario huyó de la capital.
Dentro del lugar bardeado, conocido como Mezhyhirya, hay varias viviendas de lujo en medio de jardines bien cuidados. Tiene parques con estatuas, lagos con fuentes y patos salvajes, una cancha de tenis, un campo de golf y un pabellón con columnas.
Consideraron el recorrido como una victoria para los manifestantes antigubernamentales que libraron intensos combates callejeros con la policía esta semana, enfrentamientos que dejaron decenas de muertos.
En una protesta contra la censura de los medios por parte del gobierno frente al complejo en junio pasado, la verja de entrada estaba cerrada y acordonada por numerosos policías antimotines con boinas rojas.
Pero el sábado el lugar estaba custodiado por las unidades de autodefensa de la oposición.
Yanukovych siempre se negó a hablar de su residencia y decía que vivía en una casa modesta en un pequeño terreno, formado por unas 140 hectáreas de colinas boscosas a lo largo del río Dnieper.
Investigaciones de los periodistas descubrieron que la propiedad y los edificios que la rodean pertenecen a aliados del mandatario.
Los activistas colocaron una bandera ucraniana en la casa y muchos posaron para fotos junto a ella. “Es como si hubiéramos entrado a Berlín y tomado el Reichstag [el Parlamento]”, dijo Oleksiy Tiunov, especialista en informática de 33 años de Kiev.