Por cinco años, el artista visual Ricardo Linero Ledezma estuvo haciendo de su domicilio un muladar. Ejerciendo el papel de acumulador obsesivo, guardó desde el empaque de golosina hasta el último cartón de refrescos que tomó.
Ahora, cientos de paquetes, botellas plásticas y cartuchos conforman una instalación dentro de la exposición “Patacón”, en el que participan con otras intervenciones poetas, fotógrafos y una bailarina.
A la instalación nombrada “Autorretrato”, su autor invita a pasar a una especie de salón en que se atraviesa por una cortina de plástico, donde cuelgan también botellas vacías de champú, agua y gaseosas. Una vez dentro, la vista es invadida por elementos en desuso, pegados hasta en el techo, cubriendo el mostrador y las paredes. Hay una ventana que sirve para oxigenar el sitio y de encuadre que permite a los visitantes que aún están fuera ver la imagen completa: un visitante en medio de la basura.
Consumo
“Eso que todos los días desechamos, está concentrado en este lugar y quiero que las personas reflexionen del impacto que deja en el ambiente sus hábitos de consumo”, explica Linero Ledezma, también autor de siete fotografías de sitios icónicos invadidos de basura. En la galería de fotografías también participa Alfredo Martiz con dos imágenes adicionales.
Hay otra sección dedicada a la danza, donde se muestra un video hecho en una zona del vertedero en cerro Patacón por la bailarina Carolina Figuereido.
La intención era construir un discurso poético con los elementos elaborados a partir de los desechos, haciendo la salvedad de que “esto no es arte” sino “es el paradero de nuestros hábitos insensatos, la expresión de un cerro”, se lee en una ficha como sustentos de la exhibición.
Una secuencia de colillas de cigarrillos conforma el tronco de un árbol y un cuadro se arma a partir de facturas con quejas que el pagador ha dejado de sus experiencias, ya sea en restaurantes, en el cine, poniendo círculos de colores en el total o gasto incurrido.
Patacón, estará hasta mañana en la antiguo local Kakash, de calle 11 con avenida A, San Felipe, diagonal a la extinta Casa Boyacá. Sin embargo, sus promotores planean seguir exponiéndolo en otros sitios.
