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Perros truferos se ‘gradúan’ en universidad

Perros truferos se ‘gradúan’ en universidad
Perros truferos se ‘gradúan’ en universidad

“Adelante Rocky, ¡Busca bien!” “¡Aquí, bravo!” El labrador menea feliz la cola después de haber desenterrado un tesoro: una trufa. Durante tres semanas, Rocky asistió a la “Universidad de los perros truferos” y se ha convertido en el orgullo de su dueño.

Al frente de esa escuela tan especial, ubicada en Roddi, Italia, está Giovanni Monchiero, quien heredó de su padre, su abuelo y su bisabuelo la capacidad de transformar un can de cualquier raza en perro trufero.

“Entrenar a un perro para buscar trufas es algo muy sencillo. Solo hay que tener mucha paciencia y ser consciente de que para ellos es un juego”, explica Monchiero, de 55 años.

“Comenzamos haciendo jugar al perro con una trufa. Yo utilizo siempre trufas frescas, pero se puede utilizar también una pelota de tenis impregnada con aceite de trufa”, sostiene.

El entrenador enseña al perro a encontrarla y lo recompensa con croquetas.

La región de Alba, donde se encuentra Roddi, es famosa por la trufa blanca, “conocida por su aroma intenso, que evoca el bosque, la naturaleza”, sostiene Antonio Degiacomi, presidente del Centro Nacional de Estudios de la Trufa.

Salir a “cazar” trufas tiene que ser una pasión, asegura Giovanni, que va en su busca por la mañana y por la tarde durante la temporada, del 21 de septiembre al 31 de enero.

La Universidad de los perros truferos fue fundada por su bisabuelo en 1880 y Monchiero defiende la idea de que aunque no todos los perros pueden convertirse en truferos, a todas las razas hay que darles una oportunidad. “Hay perros que están predispuestos para buscar trufas, otros no”, afirma, tras contar que logró que un pequeño Pinscher Alemán se transformara en un gran experto.

Ha entrenado a decenas de perros truferos. No recuerda cuántos.

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