¿Donaría Pablo Picasso 271 cuadros a un electricista que trabajó para él unos años en el sureste de Francia?
Un tribunal francés comenzó a dirimir el misterio en el inicio de un juicio de tres días a Pierre Le Guennec y su mujer, Danielle.
Sostienen que el pintor español, o su esposa, les dieron 180 litografías, collages y pinturas, y 91 dibujos alrededor de 1970, cuando Le Guennec trabajó como empleado de mantenimiento en sus propiedades. Los herederos de Picasso y el fiscal califican de ridículo el relato de la pareja.
Le Guennec mantuvo las obras guardadas en un garaje durante décadas. Creadas entre 1900 y 1932, los trabajos nunca han sido mostrados al público. Si son hallados culpables de robo, la pareja se enfrenta a una condena de hasta cinco años de prisión.
El caso se está convirtiendo en gran parte en un proceso de “su palabra contra la mía” porque algunos de los testigos potenciales han fallecido, porque las pruebas de un robo hace 40 años pueden ser difíciles de localizar y porque incluso el Estado casi no menciona que los cuadros hayan sido robados. Hace cinco años, Le Guennec se preocupó por qué pasaría con las obras tras su muerte, según su abogado.
Maya, hija de Picasso y parte civil en el juicio, aseguró que su padre nunca habría regalado un conjunto así a Le Guennec, pues siempre personalizaba absolutamente sus regalos, los elegía con cuidado y los dedicaba.

