La pasada temporada navideña fue el escenario ideal para que la pintora panameña Sheila Lichacz realizara su viaje número 20 a Israel para compartir su arte con los visitantes de Tierra Santa y con el mundo entero: había colgado su cuadro Las 30 monedas en el Santo Sepulcro.
Estaba en Jerusalén cuando el padre franciscano Emilio Bárcenas, visiblemente emocionado, le dijo: “Usted es la única artista viviente que cuelga en la historia de la basílica del Santo Sepulcro y no hay otra artista que pueda hacer lo mismo... Usted sabe que para cambiar una cosa en la basílica es imposible...”.
“Nunca pensé que mi pintura -Las 30 monedas- (precio que le puso un apóstol traidor a Jesucristo) iba a ser el cuadro que se quedaría para siempre en el lugar más santo de nuestra religión católica. Estaré orgullosa para el resto de mi vida. Soy una monagrillera (Chitré, Herrera) que representa a América (en Tierra Santa)”, comentó a La Prensa la pintora de renombre internacional.
Agregó: "Tengo muchos años de estar visitando Israel y nunca pensé que mi obra quedaría para la eternidad. Quizás es un regalo que me dio la divina providencia. He dedicado mi vida a Dios y a la virgen María".



