Roman Polanski renunció a presidir la próxima ceremonia de los César, los “Óscar franceses”, tras la polémica que suscitó la designación del cineasta franco-polaco, acusado de violación de una menor hace 40 años en Estados Unidos.
Varias asociaciones feministas recogieron en menos de una semana más de 61 mil firmas para pedir la destitución del laureado cineasta como presidente de la ceremonia, el próximo 24 de febrero en París.
La ministra francesa de Derechos de las Mujeres, Laurence Rossignol, había tachado de “sorprendente y chocante” la designación.
El director del Baile de los Vampiros, Tess y El Pianista, entre otras obras, cedió a la presión la víspera de que se anuncien las nominaciones a los César, pero aseguró, a través de su abogado, que la polémica es “injustificada”.
Esta controversia entristeció “profundamente a Roman Polanski y afectó a su familia”. El director “decidió no aceptar la invitación” de los organizadores, informó en un comunicado ayer su abogado, Hervé Temime.
