Las primeras ranas criadas en cautiverio como resultado del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá, fueron liberadas en días recientes en la reserva del Valle del Mamoní, al este del país.
Fueron 90 ranas arlequín Limosa (Atelopus limosus), dotadas de marcas especiales y algunas con transmisores para seguir su estado y comportamiento.
Este primer ensayo de liberación tiene la meta de “determinar los factores que influyen no solo en si las ranas sobreviven a la transición del cuidado humano al entorno salvaje, sino si persisten y continúan reproduciéndose”, detalla un comunicado del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).
“Solo al comprender las pruebas y tribulaciones de la transición de una rana, de la atención humana al entorno salvaje, tendremos la información que necesitamos para desarrollar e implementar programas de reintroducción exitosos”, sustentó Brian Gratwicke, coordinador internacional del programa.
“Este ensayo nos dará el conocimiento que necesitamos para inclinar la balanza a su favor”, detalló.
“Estas ranas criadas en cautiverio ahora estarán expuestas a su mundo, donde los depredadores y los patógenos están siempre presentes en el ambiente. Su viaje ayudará a proporcionar la llave para salvar no solo a su propia especie, sino también a otras especies de anfibios de Panamá en peligro crítico”, añadió Roberto Ibáñez, director nacional del proyecto de rescate.
El Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá se puso en marcha en 2008 con un puñado de individuos de diferentes especies en riesgo de extinción y cuenta con dos centros (Gamboa, en Colón, y El Valle, en Coclé) en los que se reproducen especies como la rana dorada.
Solo el centro de Gamboa cuenta ahora con unos 800 individuos tras casi 10 años de labor científica.

