Las autoridades en el suroeste de Alemania prohibieron a partir del año próximo la circulación de modelos diésel viejos, con la idea de reducir los niveles de partículas suspendidas halladas en emisiones que son perjudiciales para la salud humana.
Stuttgart, la capital del estado de Baden-Wuerttemberg, registra niveles de partículas en suspensión muy superiores a los permitidos.