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Puercos de monte en Mesoamérica

Puercos de monte en Mesoamérica
Los puercos de monte son presas valiosas para cazadores de subsistencia y mercados. CORTESÍA

Los puercos de monte o pecaríes de labios blancos (Tayassu pecari) son mamíferos ungulados neotropicales que pueden pesar entre 50 y 85 libras. No deben confundirse con el saíno, que es otra especie más pequeña.

Los pecaríes de labios blancos forman grupos que pueden alcanzar varios cientos de individuos. En áreas perturbadas y con alta intensidad de cacería pueden formar manadas de 15 a 30 animales, pero en bosques no perturbados, una manada puede tener entre 60 y 150 animales o más, explica el biólogo panameño Ricardo Moreno, de la fundación conservacionista Yaguará Panamá.

El rango de distribución de esta especie abarca desde el norte de Argentina hasta el sur de México, pero está extinta en El Salvador.

La mayor población se encuentra en el bosque amazónico y hay poblaciones aisladas y más pequeñas desde Panamá hasta México.

Datos de Yaguará Panamá señalan que el puerco de monte, además de ser una presa importante para los jaguares, juega un papel clave en el bosque tropical “al ejercer un efecto sobre la composición vegetal a través de la depredación de semillas, la dispersión, el pisoteo y el enraizamiento de las plantas que consume, y por lo tanto se considera un ‘arquitecto del paisaje”.

Actualmente, la especie está catalogada globalmente como “vulnerable” en la Lista Roja de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y aparece en el apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES).

No obstante, con base a los resultados de proyectos de monitoreo a largo plazo que han realizado en Mesoamérica organizaciones como la Wildlife Conservation Society, el Colegio de la Frontera Sur de México y de la Fundación Yaguará Panamá, los expertos recomiendan cambiar su estatus a “en peligro” desde México hasta Panamá.

Sustentan su postura en el hecho de que el estatus global comprende vastas áreas de Suramérica donde estos animales están seguros, pero esta no es la realidad de las poblaciones de puercos de monte en Mesoamérica.

Al contrario, en esta región su rango se ha reducido a unas pocas poblaciones que podrían estar estables, pero el 70% está disminuyendo. La destrucción y fragmentación de su hábitat, así como la cacería, son sus principales amenazas.

PROPUESTA

Un resumen sobre la situación de los puercos de monte publicado en el boletín Suiform Soundings, del Grupo de Especialistas en Cerdos, Pecaríes e Hipopótamos de la UICN, en enero de este año, señala que la especie es considerada “en peligro” o “en peligro crítico” en áreas de Brasil y en todo México, Belice, Costa Rica y Panamá, por las respectivas instituciones ambientales de cada país.

Como explica la publicación de expertos de más de 10 organizaciones y hasta un consultor independiente, (Rafael Reyna-Hurtado et. al 2017), que recoge el trabajo del Ier. simposio sobre puercos de monte en Mesoamérica, realizado en Belice en 2016, un grupo de más de 30 científicos y conservacionistas, entre ellos Ricardo Moreno y Ninon Meyer (El Colegio de la Frontera, Yaguar Panamá), discutieron el estatus de la especie desde Panamá hasta México.

La idea era compilar la información disponible sobre el rango de distribución, estatus de las poblaciones, las amenazas que enfrentan y acciones de conservación.

Con ese fin, designaron coordinadores en cada uno de los países para que recopilaran los datos a través de un cuestionario que incluía la estimación de la población de puercos de monte, el tamaño del grupo, su ubicación en mapas, etc. Se identificaron por lo menos 29 poblaciones de puercos de monte a través de los siete países. Pero los datos mostraron tendencias negativas.

Del total, 20 de ellas fueron clasificadas con una tendencia descendente (69%), 4 desconocida (14%), 4 estable (14%) y solo una población fue categorizada como aparentemente en aumento (3%). La mayoría de las poblaciones se estimó en menos de mil animales, y en la mayoría de los casos las manadas tenían menos de 50 ejemplares.

En Mesoamérica, las poblaciones más grandes y estables se encuentran en el bosque maya (Calakmul en México, la Reserva de la Biosfera Maya en Guatemala y Río Bravo en Belice), así como en el Parque Nacional Darién, en Panamá.

Se identificaron otras poblaciones más pequeñas, pero estables o en aumento en las montañas mayas de Belice y en el Parque Nacional Corcovado de Costa Rica.

Pero todas las demás experimentan un rápido descenso. En todos los países de la región se identificó que la caza ilegal y la pérdida de hábitat son las principales amenazas. Sin embargo, una población en Calakmul, México, parece estar afectada por la indisponibilidad de agua. Se desconoce la relevancia que tienen las enfermedades y la falta de conectividad en la poblaciones más pequeñas, describe el artículo.

El 70% de las poblaciones aisladas tiene una tendencia a la baja y solo 17% de ellas está ubicada en áreas protegidas. La cacería a gran escala podría eliminar poblaciones enteras de las principales áreas en el sur de México.

El artículo concluye que estas tendencias deben llevar a implementar acciones de conservación, como regulaciones de cacería en los países. Además, se plantea que la reducción de rango y tamaño de los grupos de puercos de monte justifica una clasificación más apropiada por parte de la UICN, que podría asegurar una mejor proyección de la especie.

OTROS DATOS

CONECTIVIDAD. Un artículo sobre la distribución y estatus de conservación del puerco de monte en Panamá, publicado hace unos años en el mismo boletín, y en el cual  colaboraron Ricardo Moreno y Ninon Meyer, destacaba que Panamá tiene un rol importante en la conectividad de las poblaciones de Centro y Suramérica, y que era necesario restaurar la conectividad entre bosques fragmentados en el país. Los puercos de monte requieren grandes áreas para reproducirse y quizás no puedan sobrevivir en pequeñas zonas aisladas en áreas protegidas como el Parque Nacional Soberanía. La región central de Panamá es vital porque divide las poblaciones de ‘T. pecari’ y con ello, la viabilidad genética de la población total.    

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