¿Héroe o traidor?, la figura de Edward Snowden divide a los estadounidenses y la actuación de los diarios que revelaron sus filtraciones de información reservada de la NSA no es menos controvertida.
Diez meses más tarde, la pregunta que se formulan los periodistas es si el premio Pulitzer debe ser otorgado hoy a sus colegas que pusieron en el tapete el “caso Snowden”.
El diario británico The Guardian y el estadounidense The Washington Post publicaron a mediados del año pasado lo que posiblemente haya sido la historia más relevante de la década, al revelar cómo la mayor potencia del mundo vigila a millones de personas en todo el planeta, en particular sus comunicaciones, telefónicas y de internet.
La opinión pública está dividida entre quienes consideran que los ciudadanos tienen derecho a pedirle cuentas al Gobierno y quienes estiman que Snowden actuó como un traidor y un criminal que debe ser llevado ante la justicia por revelar secretos nacionales.
Paul Janensch, profesor emérito en la Escuela de Comunicaciones de la Universidad de Quinnipiac, prevé tensiones entre periodistas y miembros del jurado del premio Pulitzer. “Por un lado estamos ante fabulosos trabajos periodísticos, pero por otro los documentos que fueron filtrados estaban clasificados y generaron angustia en el Gobierno estadounidense. Además, según Janensch, la persona que proveyó la información se refugió en Rusia, con quien Estados Unidos tiene su peor enfrentamiento desde el fin de la Guerra Fría.
Glenn Greenwald y Laura Poitras, los reporteros que entrevistaron al exconsultor de inteligencia en Hong Kong, retornaron el viernes a su país desde que estalló el caso, para recibir el George Polk Award por su cobertura. “No puedo imaginar una elección más apropiada para el premio Pulitzer”, dijo Mark Miller, docente de estudios en comunicación de la Universidad de Nueva York.
