Las funciones del hígado se pueden dividir en dos maneras: la primera, en la desintoxicación que hace de sustancias, ya sea provenientes de los alimentos o producidas por el organismo, las cuales el hígado se encarga de metabolizar.
La otra es producir sustancias que son importantes para el cuerpo, como enzimas y proteínas que se producen a nivel hepático, y que ayudan para que se den los procesos metabólicos.
“Muchas funciones, por ejemplo, la coagulación, solo pasa si existen las proteínas que van a formar el coágulo, muchas son producidas por el hígado”, explica el Dr. Pablo Moreno Franco, de Mayo Clinic en Jacksonville (Florida) y agrega que otra función sintética importante de este órgano es que “se encarga de producir sustancias que se excretan en la bilis que ayudan a digerir alimentos y absorber vitaminas”.
Preguntado sobre qué acciones se pueden tomar para mantener la salud del hígado, respondió que “muchas de sus afecciones tienen que ver con enfermedades infecciosas que se adquieren, pero también comportamientos que pueden llevar a daño hepático. En términos de prevenir infecciones virales, lo más importante es vacunarse al día contra virus como el de la hepatitis B. Otras enfermedades tienen que ver con el abuso de bebidas alcohólicas que producen cirrosis hepática. En términos de alimentación, el exceso de peso y la falta de actividad física puede causar daños como el hígado graso, que a su vez se puede transformar en cirrosis hepática”.

Factores
En cuanto a las enfermedades más frecuentes del hígado, estas dependen de varios factores. “Hay enfermedades congénitas, que no se pueden prevenir y hay otras que dependen del lugar donde uno se encuentre. Por ejemplo, en Asia las enfermedades del hígado son más frecuentes a causa de la hepatitis B. En otros países donde hay alto consumo de drogas de forma intravenosa, la mayor es la hepatitis C, y en otras áreas del mundo la principal prevalencia es la cirrosis alcohólica. Últimamente en países como Estados Unidos y México es más frecuente el hígado graso”.
Advierte que en más de una vez “hay medicinas que parecen ser inofensivas, como la acetaminofén o el tylenol, pero si se ingieren en altas dosis, sobre todo si se combinan con bebidas alcohólicas, pueden causar daño hepático agudo o una hepatitis tóxicas. En algunos casos, la persona necesitaría de un trasplante de hígado”.
¿Cuando se determina que una persona necesita un trasplante? “Si tiene un color amarillento en la piel o en los ojos; si la persona comienza a tener líquidos en la barriga o edemas en las extremidades, sobre todo en las piernas, se sospecha que hay daño hepático. Esa persona debe ser evaluada por un médico internista o un gastroenterólogo para que pueda hacer un diagnóstico adecuado”.
¿Cualquiera puede ser donador de hígado? “Todo el mundo puede y deber ser donante de algún órgano, ya que hay otras personas que se pueden salvar. Hay muchas personas que necesitan trasplantes de distintos órganos, inclusive si una persona por cuestiones de salud o edad no califica, siempre hay otros tejidos que pueden ser donados. También hay algunos casos en los cuales se puede considerar una donación de un familiar a una persona que necesita un trasplante, eso sí, sería en cierto caso considerado”.
