Lejos de los llamativos rascacielos de Shanghái, Ma Jiale pule un montante de puerta de madera en uno de los inmuebles del barrio histórico de la ciudad. Este ebanista es uno de los últimos artesanos que conservan este increíble patrimonio arquitectónico.
La metrópolis china es conocida en todo el mundo por sus torres de acero y cristal de su barrio financiero, que se reflejan en el río Huangpu. Shanghái también cuenta con casas que datan de la época de las concesiones acordadas a las potencias coloniales (Francia, Reino Unido, Estados Unidos), cuando la ciudad era el cruce cosmopolita del comercio mundial, a principios del siglo XX.
Sobrevivir
Chalés de etilo francés, otras de arquitectura británica eduardiana o inmuebles “Art déco” que lograron sobrevivir a las grúas de la modernización tras la toma del poder por parte de los comunistas en 1949.
“Si Shanghái solo tuviera rascacielos, no sería Shanghái”, comenta el carpintero, al que los vecinos del barrio llaman con respeto “Maestro Ma”. “No digo que la modernización no esté bien, solo que los edificios históricos deben conservarse”.
Algunos son magníficos, con grandes ventanales acristalados, altos techos o chimeneas de azulejos, poco frecuentes en las casas chinas tradicionales.
En un informe de 2002, el Banco Mundial describió esta parte de la ciudad como “uno de los sitios históricos culturales más conocidos de China y de Shanghái”.
