Nada es más importante para David Solís que el paisaje, al que define como “un pedazo de universo a nuestro alcance”.
Está a la vuelta de la esquina su nueva individual en Panamá, “Riberas”, que se presenta desde mañana martes en el Museo de Arte Contemporáneo.
En este reencuentro con sus raíces y con su tierra, este creador nacional mantiene su capacidad de introducir al espectador, con sus colores y sus formas, en un mundo natural y paralelo, uno más lírico y puro, donde desmonta a la naturaleza conocida por casi todos y la vuelve a armar desde los linderos de su imaginación.
En esta exposición, integrada por óleos y dibujos, David Solís propone “un recorrido consagrado al paisaje de riberas tropicales, urbanas y forestales, diurnas y nocturnas. Pero no son representaciones pintorescas”.
Con estas pinturas desea provocar al que la vea. Propone una especie de despertar de la curiosidad del público para que conozca, actúe y aprecie el tesoro ecológico que tiene a su alcance.
Quiere ser el conducto para que se dé“una visión diferente del espectador con su relación con el paisaje y los elementos que lo componen, también, y aunque está de moda, despierte una consciencia al respecto”.
En “Riberas” maneja diferentes técnicas y distintos soportes. “Necesito de esta diversidad para estar en permanencia bajo una forma de experimentación. Esto genera a veces una falta de confort saludable”.
En este caso ha utilizado un cuchillo, un palo y el óleo, que aplica directamente sobre el lienzo, “creando una relación directa con estos instrumentos que dan una visión expresiva de la obra, diferente a mis trabajos anteriores, en donde la transparencia era preponderante”.





