En la piel de los anfibios se esconden fuentes que pueden ayudar a combatir infecciones por hongos en humanos. Descubrirlas es el trabajo del que se encarga una alianza de científicos panameños y extranjeros. Y los resultados, tras años de estudios, son prometedores.
Centros de estudio
El proyecto se puso en marcha en 2012, con una expedición a las tierras altas de Chiriquí (Panamá), por donde pasó el hongo quítrido que lleva años mermando las poblaciones de anfibios, hasta casi la extinción. Allí, los investigadores recolectaron muestras de siete especies de ranas y, ya en el laboratorio, identificaron 201 cepas bacterianas en los anfibios.
Resulta que 29 de las cepas presentaron propiedades antifúngicas (capacidad de combatir los hongos o evitar su aparición) al ser aplicadas contra la Aspergillus fumigatus, hongo responsable de la aspergilosis invasiva, malestar producto de una infección o reacción alérgica, según información del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), una de las entidades científicas involucradas en la investigación publicada recientemente en Scientific Reports.

Y de entre las 29 cepas con potencial patiativo, la denominada Pseudomonas cichorii registró una mayor capacidad para inhibir el crecimiento del Aspergillus fumigatus.
Unos pocos compuestos químicos que son identificados como resultado de estudios de bioprospección (búsqueda sistemática de elementos que nacen de la diversidad biológica), llegan a convertirse en medicamentos por diferentes razones, adelanta el científico Roberto Ibáñez, uno de los autores del estudio. Por ello, se requiere investigar más sobre el uso potencial de los compuestos producidos por la bacteria Pseudomonas cichorii. De hecho, es necesario realizar muchos otros ensayos y eventualmente sintetizar los compuestos, para determinar su potencial como medicamentos.

Estos resultados son apenas la punta del iceberg. Ibáñez explica: “Solamente un bajo porcentaje de especies panameñas ha sido estudiada. En su piel vive un gran número de bacterias de las cuales no se tiene información sobre los compuestos que producen. La bioprospección aplicada a nuestros anfibios apenas está iniciando. Es un campo abierto para que se realicen muchas investigaciones; sin embargo, dependerá de disponibilidad de fondos y del interés de los científicos e institutos en continuar con estos estudios”.

El estudio de bacterias de la piel de las ranas panameñas, resume el estudio, puede conducir al desarrollo de fármacos alternativos para tratar los hongos que causan la aspergilosis en los humanos, los cuales son cada vez más resistentes a los medicamentos conocidos.
En el mundo se ha documentado la existencia de poco más de 8 mil especies de anfibios y 222 de ellas están en Panamá.
