Cuando en la década de 1990 los talibanes golpearon a la puerta del Instituto Afgano del Cine, donde Habibulá Ali trabajaba, este tenía sus motivos para tener miedo: junto con otros empleados habían escondido miles de bobinas de películas prohibidas por el régimen.
“No pensábamos que íbamos a volver a nuestros hogares con vida ese día”, contó a la AFP señalando una bobina salvada. “Si ellos hubieran descubierto que habíamos escondido películas, nos hubieran matado”, contó.
Salvadas por los pelos, hoy, estas películas están siendo digitalizadas para su difusión.
Debido a que el régimen talibán subscribía una interpretación ultrarrigorista del islam, muchas actividades populares fueron prohibidas, incluyendo las relacionadas con la música. Durante el periodo en el que estuvieron en el poder (1996-2001) los cines fueron cerrados y los aparatos de televisión, destruidos.
Con la ayuda de sus colegas, Ali salvó 7 mil películas, que escondieron en los locales del Instituto en Kabul. “Estábamos petrificados, pero gracias a Dios logramos salvar las películas y ahora nuestra cultura está viva”, celebró el sexagenario, que trabaja en este organismo público desde hace 36 años.
Decenas de años más tarde, estas bobinas, que contienen películas olvidadas e imágenes de cómo era la vida en el país, están siendo digitalizadas para su difusión. Los promotores de la iniciativa esperan que una generación que solo ha vivido la guerra conozca las películas de antaño.
La digitalización de las películas, que duran decenas de miles de horas en total, está coordinada por el director general del Instituto, Mohamad Ibrahim Arify. “Las bobinas estaban camufladas en cajas que tenían el nombre de películas indias u occidentales, o en barriles enterrados en el suelo”, contó. “Muchas de ellas fueron guardadas en espacios entre los muros o en falsos techos. Ellos usaron todo tipo de trucos”, agregó.
Arify calcula que tienen 32 mil horas de películas en 16 mm y 8 mil horas de formato de 35mm, pero la clasificación no ha concluido.
Además, muchos particulares aportaron filmes que habían logrado esconder durante el periodo de los talibanes. “No puedo decir si vamos a terminar con 50 mil o con 100 mil horas, agregó Arify, rodeado de cajas de metal que guardan las bobinas.
El proyecto fue lanzado este año y Arify espera que pueda quedar finalizado en dos años.
En la década de 1979, las películas afganas financiadas por el Estado eran muy populares. Rodadas en farsi y en pastún, estas películas hablaban de amor, de cultura o de amistad. Las imágenes de los documentales abarcan un periodo desde la década de 1920 al final de los años 70, antes de la invasión soviética, la guerra civil, el periodo de los talibanes y finalmente la llegada de las tropas estadounidenses en 2001 y la guerra que arrasa al país desde entonces.
