Amenazados por la presión inmobiliaria y las quejas de los vecinos, los míticos clubes berlineses van a beneficiarse por primera vez de una ayuda financiera de la ciudad. “La cultura tecno ha hecho tanto por Berlín que utilizar el dinero del contribuyente para ayudarla es lo mínimo que se puede hacer”, argumenta el principal impulsor del proyecto, el diputado verde Georg Kössler.
Hay una primera partida de un millón de dólares para ayudar a los clubes a insonorizar los locales y contratar más personal.
El objetivo es frenar la salva de cierres que está acechando a la capital alemana desde hace varios años: 170 desde 2011, de las más de 500 discotecas que están abiertas actualmente en Berlín.
“Antes los políticos hablaban de los clubes berlineses como una cosa simpática, algo marginal”, este diputado de 32 años, él mismo cliente de estos locales. “Pero, de forma sorprendente, incluso nuestros adversarios de la CDU (conservadores) se interesaron de repente por este tema que ellos llaman ‘la economía de la noche”, agrega.
En Berlín, la escena tecno, que nació durante la reunificación, ya ha tenido tiempo de organizarse como grupo de presión. En el centro del dispositivo se encuentra la poderosa Comisión de Clubs, un sindicato que representa los intereses de la flor y nata de la cultura nocturna berlinesa, integrada por unos 220 locales.
