Río de Janeiro será sede del 1 al 9 de agosto del Congreso Internacional de Matemáticas (ICM), que desde fines del siglo XIX otorga cada cuatro años las prestigiosas medallas Fields, consideradas el Nobel de esa disciplina.
Será la primera reunión del ICM América Latina, dos años después de que Río fuera la primera ciudad de la región en organizar unos Juegos Olímpicos. “En la época del primer Congreso, en 1897, no había ningún brasileño con capacidad para participar. Esto demuestra el camino recorrido, principalmente desde los años 1950, cuando la matemática empezó a existir en Brasil”, resalta Marcelo Viana, coordinador del comité organizador y director del Instituto de Matemáticas Puras y Aplicadas (IMPA).
Esta innovadora entidad carioca está a la vanguardia de la investigación científica en Brasil y apoya iniciativas para popularizar una disciplina a menudo considerada austera. El IMPA fue uno de los principales centros de formación del brasileño Artur Ávila, primer ganador latinoamericano de una medalla Fields, en 2014.
En cada congreso se entregan de dos a cuatro medallas. Brasil ingresó en enero pasado en la élite mundial de las matemáticas, al ser admitido como undécimo miembro del selecto grupo 5 de la Unión Matemática Internacional (UMI), junto a Alemania, Canadá, China, Estados Unidos, Francia, Israel, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia.
A fines de 2017, Río acogió las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas, con 600 participantes de 111 países. Para Marcelo Viana, el Congreso es ante todo “un pretexto para popularizar las matemáticas entre los jóvenes. Todos mis colegas españoles me dijeron que después del ICM de Madrid en 2006, la relación con las matemáticas cambió radicalmente” en ese país, cuenta Viana.
