La cinta Roma, del director mexicano Alfonso Cuarón y distribuida por Netflix, ganó ayer el León de Oro a mejor película en la 75 edición del Festival de Cine de Venecia.
El jurado presidido por su compatriota Guillermo del Toro, ganador del mismo premio el año pasado, reconoció una obra con acentos autobiográficos, que cuenta la historia de dos mujeres de diferentes clases sociales en el México de los años 1970.
Sin celebridades, el filme más íntimo del cineasta mexicano se inspira en su propia familia, en los amores y desamores de criados y patrones, un documento emocionante y conmovedor sobre las diferencias sociales y raciales de su país.
Después de la hollywoodiense Gravity, vencedora en 2013 de siete premios Óscar, el cineasta mexicano vuelve a filmar en español para contar la América Latina que conoce, en la que se convive con los contrastes sociales, pero también con un universo lleno de sentimientos, de reflexiones, de diferencias culturales que se cruzan y se alimentan.
La eventual victoria de Cuarón relanza también el debate sobre Netflix, el coloso audiovisual productor y distribuidor del filme.
La película, realizada con técnicos mexicanos, fue calificada por varios críticos italianos como “obra maestra”, “épica” y “deslumbrante”, la película está dedicada a Libo, la niñera de Alfonso Cuarón, que en el filme se llama Cleo, la doméstica de origen indígena interpretada por la magnífica Yalitza Aparicio.
“Ella fue mi nana de niño y pues se convirtió en parte de la familia y nosotros nos convertimos en parte de su familia”, confesó el realizador.
“Aquí se juzga la calidad de las obras, independientemente del país de origen o del nombre del director”, había advertido Del Toro, quien el año pasado ganó el León de Oro con La forma del agua.


