Cinco jóvenes panameños tendrán la oportunidad de seguir estudiando música en el Conservatorio de Santa Cecilia, en Roma, cuando llegue en el mes de noviembre la hora de partir después de haber ganado una beca en las audiciones efectuadas recientemente.
El Conservatorio Santa Cecilia es conocido por ser un instituto de formación superior en el que se preparan cientos de estudiantes en múltiples disciplinas: composición, canto, órgano, violín y viola, violonchelo, contrabajo, flauta, oboe, clarinete, así como el aprendizaje de idiomas como el francés y el italiano.
Las audiciones fueron reñidas, ya que los 30 alumnos especialistas en instrumentos de percusión, cuerda y viento tenían que competir por las cinco becas gestionadas a través del Instituto Nacional de Cultura.
Conservatorio de Santa Cecilia
Las reacciones
Lorenzo Olivero (violín), Alanys Araúz (viola), Alberto Samudio (fagot), Félix Moreno (trompeta) y Juan Carlos Sue (percusión) se sienten listos para el reto y comparten las expectativas que tienen ante la oportunidad que ganaron.
Juan Carlos Sue, que actualmente cursa la licenciatura en Bellas Artes con especialización en Instrumentos, aseguró que el hecho de haber recibido esta oportunidad lo hizo sentirse realizado en el desarrollo de su carrera musical. “Me siento emocionado, ya que este es el fruto de un esfuerzo de hace muchos años. Para mí es una gran emoción después de haber audicionado tres veces seguidas”, relata.
Sue recuerda la alegría que sintió cuando le dieron la noticia. En ese momento formaba parte de la banda de música del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá. “Recuerdo que en ese momento estaba ensayando con mi instrumento y recibí la llamada del profesor Dino Nugent, que fue el que me notificó lo de la beca. Tengo que decir que fue una sensación extrema”, agregó.

Sus planes ahora van encaminados a elevar sus conocimientos al más alto nivel. “Me gustaría brindar mi aporte en un contexto en el que hay nuevas tecnologías que se están desarrollando en otros países en lo que a educación musical se refiere”, dijo.
En tanto, la estudiante de segundo año de la licenciatura de Bellas Artes de la Universidad de Panamá, Alanys Araúz, dice que afronta este reto con mucha alegría, pero consciente de que tendrá una responsabilidad mucho mayor.
Una experiencia que conlleva una preparación previa en el sentido de adaptarse a los modos de enseñanza que podrían ser más estrictos y, por ende, necesitaría de más dedicación.
Araúz, que además estudió en la etapa básica de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, dijo que está ensayando todo lo que puede con su viola antes de ir rumbo a Roma.
Recuerda que quedó pasmada al enterarse de que era acreedora a una beca para estudiar en una de las más prestigiosas escuelas de música de Europa. “Yo la verdad pensé que no había pasado y estaba un poco triste. Luego, me llamó el profesor para confirmarme la noticia. Sinceramente pensé que cuando me anunciaran que había pasado la convocatoria, me imaginé llorando de felicidad, pero me quedé en estado de shock”.

Esta oportunidad es fruto de años de esfuerzo y práctica. “Estudié para esto y esto tiene que salir bien”.
Por su parte, Lorenzo Olivero, otro de los beneficiados, expresó su satisfacción por haber logrado la distinción, y dice que es un orgullo representar al país. “Estaba a punto de tocar la trompeta cuando recibí la noticia. Algo difícil de creer”, evoca.
Uno de los jurados que tuvo la tarea de calificar a quienes optaban por estos ansiados estímulos educativos fue el artista y docente Dino Nugent, que destaca el nivel de los cinco concursantes, y para quien obtener las becas era más que meritorio.
Y destaca que a medida que avanzan las convocatorias de años anteriores (la beca se otorga desde 2015) se aumenta el nivel profesional de los concursantes que aspiran a desarrollar su carrera musical en un conservatorio como el de Santa Cecilia.
