Tienen cerca 12 mil kilómetros de océano Atlántico por delante, unas 10 veces el tamaño de Italia, desde la punta de la bota hasta la frontera con Suiza. Pero estos no son obstáculos para los 32 jóvenes franceses que viajan en velero a Panamá para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de enero de 2019.
Para este megaevento católico se espera la llegada de mil 300 peregrinos provenientes de Francia.
Un desafío marítimo que tuvo su meta de salida el pasado 31 de agosto en el puerto de Camaret-sur-Mer en Bretaña, Francia.
“¡Es una idea un poco loca que tomamos sin pensar demasiado, en el último momento!”, explica a este diario Guillaume Gindre, uno de los jóvenes navegantes.
El proyecto se le ocurrió a un expiloto de aviación, apasionado de los veleros, a la vuelta de la JMJ de Cracovia, Polonia.
Lo que comenzó como un proyecto familiar, ya engloba a 32 personas que viajaron en tres barcos distintos. “El número puede aumentar. Hay previstas 20 escalas y si alguien quiere, puede unirse”, exulta Guillaume.
Su periplo tendrá una parada especial en la catedral de Sevilla, España, donde hay una copia de Santa María la Antigua, patrona de Panamá.
José Domingo Ulloa, el arzobispo de Panamá, les regaló una estatua de esta Virgen, que los acompañará simbólicamente durante la peregrinación.
Sobre los ánimos que guían el viaje, Guillaume destaca que todos están “ansiosos de conocer Panamá y a su gente”, pero, sobre todo, hace hincapié en que el camino elegido “enriquece mucho esta aventura”.
“Es una odisea que responde a la invitación del papa a los jóvenes a ‘salir de la comodidad de su sofá’, pero también tiene que ver con su encíclica Laudato Si, en la que propone una ecología integral. ¡De lo contrario, iríamos en avión!”, asegura. Los jóvenes esperan llegar a Panamá a principios de enero de 2019.







