El sur de Canadá acaba de sufrir una de las peores tormentas de hielo de su historia pero para los productores del “vino del hielo”, estas condiciones meteorológicas son una bendición.
“Es realmente bueno”, comenta con una amplia sonrisa Klaus Reif, presidente de la Bodega Reif, una empresa vitivinícola situada a orillas del río Niágara en la frontera con Estados Unidos.
El principal producto de la Bodega Reif es el vino del hielo, un vino dulce que en los últimos años ha ganado un gran prestigio en todo el mundo y del que Canadá se ha convertido en el principal productor. Reif explica que el éxito de este tipo de caldo se debe a sus características, especialmente su dulzura, viscosidad y sabor. Huele a albaricoques y miel y se puede beber solo, después de la cena, como un postre.