Su defensa de los derechos humanos y la denuncia de la violencia política en El Salvador ejercida por el régimen militar salvadoreño (1979-1992) fueron lo que le costó la vida a San Óscar Arnulfo Romero.
Entre los años 1978 y 1979, denunciaba en sus homilías el avasallamiento a los derechos de la población pobre y campesina y abogó por una mayor justicia social en la nación centroamericana sumida por el conflicto y la guerra civil, en esa época.
En los discursos de Romero, transmitidos por la radio diocesana salvadoreña YSAX, predominaban las críticas a los asesinatos de los denominados escuadrones de la muerte y la desaparición y ejecución extrajudicial de personas, cometidos por las autoridades.
No obstante, en el año 1978 fue más allá y publicó una carta pastoral donde reconoció el derecho de los pueblos de organizarse para reclamar sus derechos de manera pacífica.
A las 6:30 p.m. del lunes 24 de marzo de 1980, recibe un disparo en el corazón por parte de un francotirador del régimen.
El 24 de marzo de 1990 fue canonizado y el 14 de octubre de 2018 fue beatificado después de que Cecilia Flores alegó que la intercesión de San Óscar Romero le salvó la vida.
