San Sebastián estrenó ayer viernes por primera vez una película de Netflix, Fe de etarras, y una serie de televisión, La peste, sumándose así a otros festivales como Cannes que ya abrieron sus brazos a los nuevos modelos audiovisuales.
Fe de etarras llega precedida por su propia polémica, debido a su provocadora campaña publicitaria denunciada por un sindicato de la Guardia Civil española por posible humillación de víctimas del terrorismo, en un país que aún se recupera de los años de fuego de la organización separatista vasca ETA. Cinta de humor negro sobre un dispar comando de ETA que aguarda instrucciones en un piso franco mientras la selección española se encamina a ganar el Mundial de Sudáfrica de 2010, es una sátira sin “instinto transgresor”, dijo su director, el vasco Borja Cobeaga.
La peste, del español Alberto Rodríguez, fue estrenada fuera de concurso. Se proyectaron los dos primeros capítulos del serial ambientado en la Sevilla del siglo XVI, a donde llega un prófugo a rescatar al hijo bastardo de un amigo fallecido, cuando empieza a esparcirse la peste negra.