Gigantes, dragones y reinas vengativas han poblado durante generaciones los cuentos populares de Irlanda del Norte.
Ahora, esas criaturas visitan la tierra en una versión algo distinta: en los sets de rodaje de la popular serie de televisión Juego de tronos.
Pero en lugar de hechizos y destrucción, están trayendo un impulso económico a esta provincia británica que aún se recupera de su pasado de violencia política.
Los aficionados de la serie fantástica de HBO reconocerán los paisajes de la tierra imaginaria de Poniente: el castillo de Invernalia, los acantilados de las islas del Hierro y el camino del Rey que lleva al norte.
El 75% de la serie se rueda en Irlanda del Norte, tanto en paisajes naturales como en los Titanic Studios de Belfast.
Desde la emisión del episodio piloto en 2009, la presencia de este proyecto –atraído por los incentivos financieros del gobierno local– ha ayudado a fomentar una industria cinematográfica que gana la atención de Hollywood.
Irlanda del Norte lo aprovecha fomentando las localizaciones del rodaje como destinos turísticos.
Para la industria turística de Irlanda del Norte, eso supone una enorme cifra de turistas potenciales, y espera elevar sus visitantes de 1.8 millones en 2013 a 2 millones anuales para 2016.
Además, el empleo directo de trabajadores locales ha sido muy importante para la economía norirlandesa, señaló la ministra de Empresa, Comercio e Inversión, Arlene Foster.
Terminada su cuarta temporada, se cree que la cadena HBO ha gastado unas 87.6 millones de libras (unos 149.11 millones de dólares) en la economía local rodando la serie.
