La herramienta más importante del ser humano es la lengua y nuestra facultad para usarla, el lenguaje. Ni las matemáticas escapan a sus normas. Por ejemplo: se recomienda, por acuerdo de las Academias, el uso del punto para separar la parte decimal de los números enteros, aunque se sigue aceptando la coma: 3.1518 o 3,1518. En cambio, lo apropiado para agrupar los dígitos de tres en tres es el espacio, no la coma ni el punto. Así: «Según el último censo, en Panamá hay 3 405 813 habitantes».
Fijémonos al escribir el símbolo de porcentaje: debemos posponerlo a la cifra, dejando un espacio: 15 %, como en el resto de los símbolos (25 km, 900 € ). Los símbolos no llevan punto, de modo que el del balboa se escribe así: B/, igual que el del dólar: $, sin punto.
En otro orden de pautas, las abreviaturas que, a menudo leemos deletreadas, se pueden escribir como siglas: S. A. o también SA. En cuanto a las siglas, es admisible combinar mayúsculas y minúsculas: ARNm (ácido ribonucleico mensajero), DGTel (Dirección General de Telecomunicaciones).
También están los acrónimos. Estos son los que se leen como palabras corrientes y pueden escribirse íntegramente en minúscula, cuando han llegado a ser nombres comunes, como: ovni (objeto volador no identificado), módem (de modulación y demodulación), o en minúsculas con mayúscula inicial, si son propios: Fundéu (Fundación del Español Urgente), Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Como vemos, en uno u otro caso se acentúa conforme a las reglas generales.
Con relación a las décadas, se admite la expresión en cifras o en letras: los 50, los años 50, los cincuenta, los años cincuenta. Finalmente recordemos que los números entre el treinta y el cien también pueden escribirse en un solo término. Y que los vocablos de este tipo deben acentuarse de acuerdo con las normas generales y escribirse con i: cuarentaiocho, cincuentaidós, sesentaitrés, setentaiséis.
