Cuando no estaba ocupado ideando la teoría de la relatividad, parece que Albert Einstein pasaba un buen tiempo escribiendo letras para hablar de temas como Dios, los estudios de geometría de su hijo, e incluso una pequeña máquina de vapor que le regaló un tío cuando era un niño.
Las cartas de Einstein, que incluyen más de dos docenas de misivas, fueron subastadas ayer, jueves, en la casa de subastas Profiles in History, en California.
Algunas fueron escritas a mano y otras en máquina de escribir; algunas en inglés y otras en alemán.
Recolectadas durante décadas por un coleccionista, las cartas representan uno de los más grandes acervos personales de Einstein jamás ofrecidos a la venta.
Pero ofrecen un inusual vistazo a las ideas del científico cuando no estaba discutiendo sus teorías con sus colegas, dijo Joseph Maddalena, de Profiles in History.
“Todos sabemos de sus logros, cómo cambió al mundo con su teoría de la relatividad”, comentó Maddalena. “Pero estas cartas muestran el otro lado de la historia. Cómo aconsejaba a sus hijos, cómo creía en Dios”.
En una de las misivas, Einstein pidió a uno de sus hijos que tomara más en serio sus estudios de geometría. En otra, consoló a una amiga que recientemente había descubierto la infidelidad de su esposo. En otra más, dirigida a un tío en su cumpleaños 70, Einstein recordó cómo una máquina de vapor de juguete que le regaló hace muchos años provocó su interés por la ciencia.

