En mi reciente visita a Boquete, me llevaron a una panadería artesanal que produce panes extraordinarios. Sugar & Spice, puesto que así se llama, estaba congestionado esa mañana de un martes en que asistí. Y no es de extrañar una vez que se observa la diversidad de la oferta, que va desde panes artesanales hasta desayunos y almuerzos. El propietario Richard Meyer era chef pastelero de un consorcio de 14 restaurantes en Atlanta, Georgia; pero como a muchos otros, escuchó el canto de sirena de una panameña, así que ahora dirige la panadería gourmet junto con su hoy esposa Yarina. Lo primero que hicimos para calmar el hambre que traíamos fue probar unos de sus muffins: el de red velvet, sabroso, pero no tanto como el de limón con coco que, junto con una taza de café Ruiz (que es el que utilizan exclusivamente), justificó que saliera del Panamonte, mi nirvana personal durante mi estadía.
Luego, goloseamos unas empanadas. La de piña, excepcional. A la hora del desayuno, me fui por los quiches, y probé dos absolutamente exquisitos: el de chorizo con pimentones y el de tomates secos con cebollina.
Mi RdT pidió el desayuno de omelette de tres quesos con pan rústico y guarnición de papaya fresca. Lo bajó con un delicioso batido de esas asombrosas fresas boqueteñas. Siguiendo mi curiosidad mandibular, probé también el pan pumpernickel, uno de tantos que ofrecen, también hacen de sourdough, pero ese día no tenían. Porca miseria. Pero bueno, me consolé con un cheesecake y dos pies: uno de coco y otro de arándanos con nueces. Hago la salvedad de que mis dos RdT me ayudaron, con mucho entusiasmo.
Los mediodías sirven, además de lo antedicho, varios tipos de emparedados. Los panes especiales del día se pueden ver en el sitio web. Dixit.
