IVáN DUQUE

Tecnología y economía naranja

El desarrollo exponencial de las industrias creativas obedece, en gran medida, a la proliferación de celulares y la internet.

Tecnología y economía naranja
Iván Duque estuvo recientemente en Panamá para participar de la Feria Internacional del Libro. CORTESÍA

La economía naranja, aquella fundamentada en la propiedad intelectual, avanza cada vez más gracias a la exposición por los teléfonos con conexión a internet que están hoy en las manos de gran parte de la población, destaca Iván Duque, senador colombiano y coautor del libro La economía naranja: una oportunidad infinita.

La irrupción de internet y los teléfonos inteligentes se ha convertido en una ventana para la exposición de las industrias creativas, que en 2012 movilizaron 4.3 mil millones de dólares en todo el mundo y generan unos 10 millones de empleos en Latinoamérica y el Caribe, destaca Duque, también jefe de la División de Asuntos Culturales, Solidaridad y Creatividad en el Banco Interamericano Desarrollo (BID).

Ilustra con la canción Despacito, compuesta por el puertorriqueño Luis Fonsi y la panameña Erika Ender, que en YouTube rompió los récords de visitas (3 mil 381 millones de visualizaciones hasta ayer) en pocos meses, una exposición que antes tomaba muchos años.

El aumento del ingreso per cápita ha sido otro de los factores angulares del desarrollo de la economía naranja, explica Duque. Al tener mayor capacidad de consumo, muchas personas desde sus celulares o aparatos como computadoras o tabletas están descargando música, libros, viendo películas.

“Es una tremenda oportunidad para los contenidos originales”, resume.

Sectores de la propiedad intelectual como la arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño, editorial, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, televisión y radio, y videojuegos, son algunos de los que encierra la industria creativa, según la definición de economía creativa por John Howkins, uno de sus más reconocidos investigadores, detalla La economía naranja: una oportunidad infinita.

El reto que tiene cada país de la región, anota Duque, es insertar los contenidos nacionales dentro de ese consumo masivo. “El mundo está viviendo una conexión de los contenidos con las herramientas digitales. La economía naranja debe aprovechar la coyuntura”.

¿Están los gobiernos de la región apostando por la economía naranja? El sector ha crecido de forma silvestre, con poco o nulo apoyo de las entidades gubernamentales, reconoce Duque. Por ello, es necesario que los países latinos fomenten un ecosistema que fortalezca la economía naranja.

Colombia, por ejemplo, cuenta con la primera ley de respaldo a las industrias creativas en la región, afirma.

Es necesaria la inversión para crear infraestructura (centros culturales, bibliotecas) que sirvan para el crecimiento de las artes.

La economía naranja debe pasar de ser un sector casi desconocido su existencia, a ser considerado como importante en la sociedad, resume.


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