La inteligencia artificial, las aplicaciones móviles y los drones facilitan el acceso a cuidados básicos de salud en los países en desarrollo. Algunas de estas soluciones, pensadas para tratamientos médicos de los más pobres, se presentaron en Arusha (Tanzania) en la conferencia TEDGlobal.
En África, con países en que hay tan solo un patólogo para un millón de habitantes, las enfermedades causadas por el modo de vida son a veces más problemáticas que las infecciosas.
El especialista en robótica sierraleonés David Sengeh insiste en que la formación de nuevos médicos no basta. Trabaja con el equipo de IBM África en algoritmos de inteligencia artificial destinados a prever la progresión de un cáncer.
Un software de inteligencia artificial puede, a partir de una base de imágenes, detectar cambios de color en el cuello del útero e indicar qué pacientes se exponen a sufrir este cáncer que cada año mata a 60 mil mujeres en África.
Pratik Shah, del Massachusetts Institute of Technology, ha desarrollado un sistema que permite usar fotos tomadas con un teléfono (en vez de un escáner o imágenes por resonancia magnética, más costosas), para identificar marcadores biológicos de un cáncer bucal. Afirma haber hallado la forma de usar solo 50 imágenes para que los algoritmos identifiquen una enfermedad.
En 2016, Ruanda inauguró un sistema de drones para transportar sangre a clínicas aisladas del país. Los drones reparten ahora el 20% de las bolsas de sangre fuera de la capital. La semana pasada, Tanzania anunció que usará la misma tecnología para el transporte de material médico.