Costureras que huyeron de la guerra o de las penurias económicas en sus países de África y Asia confeccionan en un pequeño taller de Rabat prendas de alta costura con bordados afganos, iraquíes o africanos, cuyo savoir faire se trajeron con ellas.
Entre hilos, patrones, agujas y máquinas de coser nació en 2011 en el taller, situado en el popular barrio rabatí de Yacub al Mansur, la marca Migrants du Monde (www.migrantsdumonde.com/es/), que se caracteriza por tener unas creaciones de intensos colores y bordados tradicionales hilvanados a mano en modernas chilabas, vestidos o camisas.
Catorce mujeres, la mayoría marroquíes y subsaharianas, trabajan en este taller que usan como tienda al público. Todas tienen dos puntos en común: su interés por la costura y su situación de vulnerabilidad.
Isabelle Camard, estilista francesa que se ha encargado de formarlas, fue quien decidió dar un uso contemporáneo a la ropa tradicional marroquí e integró los bordados de los países de las diferentes mujeres que han ido pasando por el “atelier”.
Camard recuerda que al principio no fue fácil la integración entre subsaharianas y marroquíes, pero “son mujeres que han tenido vivencias muy duras y se entienden bien entre ellas”.
Estos años han pasado por el taller mujeres con pasados difíciles, como el de Jadiya, una refugiada iraquí que perdió a sus dos hijos en la guerra de Irak en 2006.
Con los años, el “atelier” se ha convertido en un espacio multicultural y un refugio donde esperar el momento de viajar a Europa.
